DESCONECTAR DEL MUNDANAL RUIDO

DESCONECTAR DEL MUNDANAL RUIDO

   Aquí vengo de nuevo bailong@, cargada de energía y vitamina D, y más según se acerca el día 21, que voy a celebrar como si fuera mi cumpleaños o un aniversario importante. Simple y llanamente porque estamos a menos de 15 días para que empiece la Primavera! y amo esta estación con todas mis ganas. Así que empieza una cuenta atrás importante ;).

   Aprovechando que cada vez hace mejor tiempo he hecho alguna escapada al campo en el último mes, y así desconectar del mundanal ruido. Me encanta su silencio y sólo escuchar a los pájaros y el motor de mi coche (esto no es muy ecológico pero me parece un placer conducir y perderme por carreteras desconocidas). El campo aquí en Ibiza está ahora en todo su apogeo, verde, casi fosforito, la época de los almendros en flor acaba de terminar y he descubierto zonas y rincones preciosos en la isla. DESCONECTAR DEL MUNDANAL RUIDO   Qué importante es escaparse de la ciudad de vez en cuando: respirar aire limpio, fundirse con la Naturaleza y disfrutar de sus colores y paisajes, un auténtico placer para todos los sentidos. Aquí te lo enseño.

   Esta vez me fuí hacia Santa Inés, o Santa Agnès aquí, es una zona rural en la zona norte de San Antonio, un paraíso rural plagado de almendros, naranjos y limoneros, muy auténtico y muy payés. Es una delicia pasear por sus caminos y deleitarse con sus paisajes. Ahora por su exuberante vegetación y en verano por sus brutales atardeceres. No podía dejar de hacer de fotos. DESCONECTAR DEL MUNDANAL RUIDO

   Y pensando en esto, en la Naturaleza, en por qué nos hace sentir vivos y la conexión que tenemos con ella me topé con este post que me encantó y disfruté mucho leyendo, así que comparto estos fragmentos contigo:

   “La Naturaleza nos produce bienestar, esa sensación indescriptible de libertad o al menos de sensación liberadora, y eso, es lo que necesitamos para contrarrestar los efectos del día a día rutinario. Y nos invita a soñar despiertos, por lo bucólico y mágico que conlleva. A todos nos envuelven los paisajes bonitos, los sonidos de la Naturaleza y su color. Escuchar los murmullos que se oyen en cualquier bosque nos transporta de un modo mágico a alguna parte. No es necesario estar en plena sabana africana o adentrarse en la Amazonia para sentir esa conexión maravillosa”. DESCONECTAR DEL MUNDANAL RUIDO

   “¿Pero, por qué esta conexión nos hace sentir así?” Me pregunto yo también. “Por un lado es por los símbolos, esos significados culturales que forman parte de las distintas sociedades o grupos humanos o, si tienen carácter universal, que compartimos como seres socializados a lo largo de la historia de la humanidad. Es la razón por la que contraponemos la vida salvaje a la domesticada. Esos caballos que galopan libres en entornos naturales, esas playas nudistas en entornos agrestes, esa bandada de pájaros que surcan el cielo, esos paisajes desbordantes de Naturaleza virgen sobre los que el ser humano todavía no ha puesto el pie”… aunque esto es ya casi imposible.

   “Y, por extensión, esos pies descalzos al caminar por la arena VS la corbata que oprime física y mentalmente en un entorno urbano, por contraposición a la ropa holgada, a la desnudez completa. Una liberación de cuerpo y alma, despojados de aquella, mientras nos bañamos en un remanso de agua salpicado por unas inconmensurables cataratas.

   Lógicamente, es una Naturaleza idealizada, un símbolo en realidad. A un nivel mucho más profundo, y en muchos casos como razón última de esa socialización y atribución de significados que comenzó con los primeros grupos humanos, están las circunstancias que han marcado el curso de la evolución. Unas circunstancias marcadas por un escenario lleno de Naturaleza como entorno en el que el ser humano ha estado evolucionando durante cientos de miles de años. Un marco en el que se ha ido moviendo, bajando de los árboles y caminando erguido. Quizá por ello caminar entre el verde favorezca la creatividad y nos haga sentir más libres. La neurología ha descubierto que cuando andamos el lóbulo frontal, la parte del cerebro que mantiene el control de nuestras emociones, se libera.DESCONECTAR DEL MUNDANAL RUIDO

   Gracias a la automatización del proceso de caminar y a la ausencia de exigencias en un entorno natural, que no reclama nuestra atención con urgencias, liberamos al cerebro, que empieza a notarse liberado. En este sentido, la inspiración nos pilla antes caminando o relajados que trabajando, en contra de lo que suele afirmarse… De hecho, cuando la Naturaleza entre en escena, las ideas fluyen más fácilmente, podemos desconectar y nos sentimos liberados.

   También resulta liberadora esa sensación mágica de sumergirse en el agua, ya sea adentrarse en el mar o cualquier otro enclave natural, e incluso artificial. Al razonamiento anterior se le suma el contacto con el líquido elemento, una especie de vuelta al útero materno en sentido estricto y figurado, de igual modo que ocurre con la Naturaleza en general. Dentro del agua, origen de la vida, el relax es mayor, acentuándose más, si cabe, la sensación de libertad que nos transmite el entorno natural.

   La Naturaleza idílica es ese lugar que nuestro cerebro identifica como su hogar, nuestro hábitat ideal, para el que realmente ha sido diseñado. Ante el ritmo que impone la ciudad, la hiperactividad que conlleva el estilo de vida urbano, el contacto con la Naturaleza es el mejor bálsamo, esa medicina necesaria que busca nuestro cuerpo. Allá queda la urbe, la nube de polvo y humo, su hiperactividad, su locura de asfalto, y dejarla atrás es un gran alivio. Una absoluta liberación sentir que formamos parte de un todo.DESCONECTAR DEL MUNDANAL RUIDO

   Ese código genético ancestral que reclama la Naturaleza, esa anatomía nuestra que sigue abrazada al medio ambiente y detesta la frenética vida moderna nos pide estímulos muy diferentes a los que puede proporcionarle ese empeño nuestro en vivir deprisa. Como un mensaje en una botella lanzada a un mar que guarda los secretos de la noche de los tiempos, nos pide socorro.”

   Por esto, nuestro cuerpo y nuestra mente nos piden a gritos una huída, escapada, desconexión, y volver al orígen. Y hay que hacerle caso porque ambos son muy sabios. Qué importante es perderse, salir de la rutina y desconectar del mundanal ruido. Como bailARAlsol! Esto siempre es importante.

Gracias, por estar ahí. 

Besos casi primaverales!


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